Kill Paff

Los Cazamosquitos de Kill Paff

Los Cazamosquitos de Kill Paff


Durante las vacaciones, cuando lo único que importa es descansar, disfrutar y olvidarse de las preocupaciones, Kill Paff decidió estar justo ahí: en los momentos reales de las personas.Todo empezó en alojamientos turísticos, donde muchos viajeros se encontraron una pequeña sorpresa al llegar a su habitación: una muestra de producto acompañada de un flyer. Sin esperarlo, podían probarlo durante su estancia, conocer la gama y descubrir cómo seguir disfrutándolo después de las vacaciones.

La experiencia continuó en 20 puntos de venta repartidos por distintas zonas. Allí, una azafata se encargaba de algo muy simple pero muy poderoso: explicar, de tú a tú, para qué servían los productos, cómo se usaban y por qué podían marcar la diferencia. El flyer volvía a aparecer como hilo conductor, facilitando la compra inmediata y ofreciendo un descuento de 1 euro.Pero el verano no sería verano sin playa. Por eso, activamos 8 comandos en algunas de las playas más concurridas. Bajo el sol, entre risas y sombrillas, nuestro equipo se acercaba a las personas, regalaba el producto, lo aplicaba y mejoraba su experiencia en ese mismo momento. Sin discursos largos, solo soluciones reales en el lugar y el instante adecuados.La campaña recorrió zonas clave como Málaga Ciudad, Estepona, Cádiz, Tarragona, Valencia y Gandía, acompañando a miles de personas durante sus días de descanso.Además, cada contacto incluía algo más: la posibilidad de participar en un sorteo de un viaje, con destinos a elegir entre Granada, Sevilla, Málaga o Cádiz, prolongando la experiencia más allá del verano.

Así, de forma natural, cercana y útil, Kill PaFF llegó a más de 25.000 personas, formando parte de sus vacaciones sin interrumpirlas, solo mejorándolas.