Hay productos que aparecen justo cuando más se necesitan. Y durante los días de descanso, calor y celebración, Electrolit estuvo ahí.
La activación se desarrolló en alojamientos turísticos, acompañando a los huéspedes desde el primer momento de su llegada. Al entrar al alojamiento, los huespedes se encontraban con una botella fria de Electrolit. Las botellas se dejaban directamente en la nevera, listas para disfrutarse en frío, convirtiéndose en un gesto sencillo pero muy valorado.
En cada reserva se variaban los sabores, aportando sorpresa y reforzando el recuerdo de marca. Llegamos a un público de 25 a 45 años, con un estilo de vida social y activo, en destinos turísticos clave como Sevilla, Málaga, Castellón, Cádiz, Valencia y Alicante. En total, se entregaron 22.500 botellas de Electrolit, formando parte del descanso, la recuperación y los momentos compartidos de miles de personas.
Porque cuando una marca se integra de forma natural en la experiencia, no interrumpe: acompaña.


